Diario de la dichosa crisis

¿Por qué estamos en crisis?

Bonita, interesante y difícil pregunta.  Intentar explicar los motivos de esta especie de colapso mundial no es para nada sencillo. No soy un especialista, ni mucho menos, pero leyendo en un lado y en otro salen algunas sencillas conclusiones. Algunos simples apuntes nacionales e internacionales:

1.- Concesión excesiva de créditos hipotecarios sin las garantías adecuadas. Las famosas “sub prime” americanas. Se conceden créditos a personas que no pueden hacer frente a esa hipoteca. Son esos llamados créditos Ninja (No income, No Job or Assets), es decir, créditos que se otorgan irresponsablemente a quienes no tenían ni ingresos, ni trabajo, ni activos.

2.- Los bancos en España se aprovechan del boom inmobiliario (burbuja especulativa sin pies ni cabeza que se ha dejado crecer durante años) para obtener más beneficio y todos los españolitos estamos pagando una hipoteca. Afortunadamente los bancos españoles no llegan al extremo de otros países, por ejemplo, el caso norteamericano de las citadas hipotecas “subprime”. En este país tenemos un marco regulatorio que impide las estrategias de las entidades financieras de EEUU.

3.- Especulación financiera a límites extremadamente arriesgados. El caso trágico por excelencia son los Estados Unidos y los famosos “fondos tóxicos”. ¿Qué son esos fondos tóxicos? Productos financieros que se venden bajo calificaciones de bajo riesgo que en realidad nacen de las subprime y son una auténtica bomba de relojería.

4.- Las entidades que deben certificar el riesgos de esos productos financieros se vuelven sordas, mudas y ciegas.

5.- Mediante complejos métodos financieros, los “fondos tóxicos” se comercializan a entidades financieras por todo el mundo contagiando el sistema financiero internacional. Tristemente esto se parece mucho al “timo de la estampita” Mucho más de lo que nadie diría.

6.- Al explotar la crisis, los bancos y demás entidades financieras sufren grandes pérdidas y se asustan. Pierden la confianza y el crédito interbancario se resiente, es decir, los bancos no se prestan dinero entre ellos. Comienza la falta de liquidez.

7.- Endeudamiento de la familia española por encima de los porcentajes racionales. ¿Por qué en España todo el mundo quiere casa en propiedad? Aquí entran otras historias en juego. ¿Cómo está definido el mercado de alquiler históricamente en nuestro país? ¿Por qué no existe movilidad laboral geográfica en España? Nacemos, estudiamos, trabajamos y nos compramos casa, si podemos, en la misma localidad. Esto no es igual, ni parecido, en otros países, de manera que los alquileres son mucho más baratos que una cuota de hipoteca. Pensamiento hispánico: “¿Alquilar? Para regalar el dinero a otro, pido un crédito y por lo menos la casa es mía”.

8.- Aprovechamiento irracional del sector de la construcción e inmobilario en España durante más de una década. A todos los estamentos nacionales les venía muy bien que este sector funcionara como un tiro sin pensar en las consecuencias a futuro. Además, dejar en manos de los ayuntamientos el control de suelo ofrecía una forma de financiación municipal que de otra forma no se podía obtener. Esto nos lleva a la especulación municipal de los terrenos. Muchos millones en juego, casos de corrupción galopante siempre con el apellido “inmobiliario”. Una economía nacional ficticiamente creciente basada en sectores artificialmente inflados. Eso sí, nos convertimos en la octava economía del mundo… con ayuda del turismo, el consumo interno y algunos sectores más (pocos, muy muy pocos). Todos nuestros políticos felices como perdices.

9.- Los bancos, asustados, endurecen las condiciones para el crédito tanto a las familias como a las empresas. Esto genera falta de liquidez. Empezamos a estar muy fastidiados (por usar palabras suaves).

10.- Reducción del consumo interno en España. La gente se asusta y reduce sus gastos ¿Qué significa? Compran menos cosas y eso hace que se resientan el pequeño comercio y las empresas. Si lo unimos al ya conocido “cierre del grifo” de las entidades bancarias, esta pelota hace que las empresas de todo tipo sientan la crisis en sus balances. Las empresas se asustan.

11.- Las empresas, sin soporte crediticio y con sus ventas descenciendo, empiezan los EREs y los despidos. Necesitan reducir gastos para aguantar el chaparrón. Caso que sirve de ejemplo, el sector de la automoción. No se venden coches: La gente aguanta el que tiene más tiempo y aquellos que quieren comprar uno nuevo, en muchos casos, no obtienen un crédito en un banco a no ser que cumplan condiciones mucho más fuertes que hace escasamente año y medio. Conclusión: La venta de vehículos cae en picado.

12.- En España, en paralelo, se pincha la burbuja inmobiliaria. Las casas no se venden y las constructoras e inmobiliarias sufren mucho. Incluso algunas están desapareciendo.  Más despidos y más paro.

13.- Cuantos más despidos en todos los sectores y más paro, más reducción del poder adquisitivo de muchas familias = Menos consumo todavía. Es un círculo vicioso.

14.- Por último, el Estado. Los países hacen desembolsos multimillonarios para sostener el sistema financiero, para aumentar los gastos en ayuda a los desempleados, etc. Y como el dinero no crece en los árboles, comienza el déficit. Los estados no pueden asumir individualmente el sostenimiento de la economía.

15.- Hay detalles que hacen que todo aguante un poco: las bajadas de tipos de interés, el abaratamiento del crudo, el descenso de la inflación. En verano del 2008 el petróleo estaba por las nubes y ahora tiene un precio razonable. Menos mal. Al bajar los tipos de interés, las hipotecas bajan paulatinamente, eso no ocurría a mediados del 2008 y nos subían los pagos mensuales. Los precios de las cosas, aunque suben, se sostienen algo más debido a que la inflación no se ha disparado como hacía en 2008. ¿Seguirá esto así? Pues no lo sé, pero más nos vale.

16.- Me he olvidado de algo: El miedo. Si uno sale a la calle y habla con unos y con otros, el que más y el que menos están “acongojonado” (permítaseme inventarme este término). ¿Eso es bueno? Pues no, pero es lógico. Yo, por ejemplo y sin ir más lejos, tendría que cambiar mi caldera de gas en casa, pero me significa comprar una nueva, cambiar la instalación para que se adapte a la nueva legislación, etc. Un dineral, vaya. ¿Qué hago? Pues como no me apetece soltar el dinero, voy aguantando hasta que no me quede más remedio. Y como yo ¿Cuántos?

Evidentemente esto es un blog, así que si algún sesudo conocedor de los intestinos de la economía nos quiere aportar luz, bienvenido sea.

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